Bueno, pues acaban de publicar el IPC armonizado (el que se calcula según las normas que dicta la Unión Europea, por contraposición al IPC a secas, que se calcula con las normas españolas) y arroja un valor de 5,3%, la tasa más alta desde 1997.
Curiosamente el Euribor también ha marcado récord y se sitúa en 5,39%, muy similar al IPC. Esto sitúa el precio del dinero al mismo nivel que el resto de bienes. Es decir, hoy por hoy, nos sale igual de caro comprar lechugas que pedir prestado dinero. Desconozco si esto tiene alguna implicación metafísica más profunda, pero una coincidencia curiosa sí que es.
Por lo que se dice, la subida es sobre todo debida a los precios del petróleo que, afortunadamente, empiezan a bajar. Esto significa que, probablemente, la inflación no siga subiendo, puesto que el resto de bienes producidos aún no han absorbido las subidas debidas al petróleo y, por lo tanto, no se han encarecido tanto (es como si ponemos la mano encima del mechero dos segundos: no nos quemamos; ahora bien, dejadla un minuto y ya vereis que risa).
Si por el contrario, el petróleo vuelve a subir (es decir, si dejamos la mano encima del mechero un minuto), la inflación se transmitirá al resto de bienes de consumo y se convertirá en estructural. En este caso, como todo vale más caro, la espiral se realimenta y la inflación se dispara. Y si pasa esto, pues ya sabéis lo que toca: tipos de interés más altos y moderación salarial, que parecen ser las únicas formas que se les ocurren a los que de verdad tienen dinero (y, por ende, poder) para solucionar estos problemas.
Pero bueno, si el panorama os parece deprimente, siempre podéis compararos con Zimbabue, donde acaban de quitarle ¡diez! ceros a su moneda porque tienen una inflación de 2.200.000% (sí, 2,2 millones, no es un error). El gobierno ha tenido que subir los salarios de sus trabajadores a un promedio de 2 billones (con b) de dólares zimbabuenses, que equivalen a 33 dólares estadounidenses en el mercado oficial y hasta tres dólares en el mercado negro. Con esto les da para comprar (hoy, mañana seguramente ya no) unos 10 viajes al trabajo ó 10 barras de pan.
Supongo que en Zimbabue estarán moderando los salarios. Si este fuera el caso, se deberían de considerar afortunados, porque no poder comprar pan es jodido, pero tener que llevar dos billones de dolares en la cartera, no quiero ni pensarlo.
Que mundo, Dios, que mundo...
jueves 31 de julio de 2008
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